El Ho’oponopono está centrado en resolver los conflictos. Su fundamento es el perdón, la reconciliación y el amor.

Sus inicios se remontan a los primeros pobladores de la isla polinesia de Hawái, quienes solían hacer ceremonias de sanación basadas en la filosofía Hoponopono.

Durante el siglo XX, Nalamaku Simeona adaptó las enseñanzas y técnicas ancestrales a los tiempos modernos y popularizó lo cual en la actualidad se conoce cómo Hoponopono.

Aunque en las variantes viejas de este arte de sanación la figura del sanador era instruida por sacerdotes, en la versión de hoy la acción recae en el propio sujeto que quiere ser sanado, por lo cual tenemos la posibilidad de comprender este arte espiritual como un procedimiento de autoayuda.

Creencias polinesias

En las civilizaciones célebres de las islas polinesias se poseía la religión de que los errores que cometen los individuos eran los responsables de las patologías, pues enervaron los ánimos de los dioses.

Movidos por este dogma, creían que para depurar los errores la persona debía confesarse. De no entrar a la confesión, el individuo podría enfermar y fallecer. Conservar en secreto el error es lo cual estimulaba a la patología a continuar desarrollándose.

En el paradigma del psicoanálisis, podríamos traducir las creencias polinesias por el término de represión. Al no contar con la conciencia de aquellos recursos negativos para la salud, las tensiones que ocasionan quedan anclados en la psique, y más tarde se somatizan. Al confesarse el error, el impacto nocivo para el individuo queda anulado, neutralizado.

Práctica ancestral del Ho’oponopono

“Ho’oponopono” significa, en hawaiano, algo así como limpieza de la mente: estas “limpiezas” se realizaban en asambleas donde el poblado se reunía para resolver temas causantes de conflictos y roces. En estos encuentros y por medio de vocablos, confesiones, arrepentimientos, disculpas, la comprensión sincera hacia los otros, y amor se resolvían todas las disputas.

En lo que la partícula “ho’o” es un prefijo que convierte un sustantivo en verbo, el sustantivo “pono” puede definirse como “bondad, moralidad, corrección, ventaja, justo, ético…”.

De esta manera, “ponopono” significa “reconducir, arreglar, reordenar…”.

Una de las investigadoras más destacados sobre tradición hawaiana, Mary Pukui, explicó los primeros pasos del Ho’oponopono en la cultura polinesia como una tradición familiar consistente en que los miembros del núcleo familiar se reunían con otros miembros lejanos de la misma familia y conducían los inconvenientes enquistados entre ellos, pudiendo otorgar el perdón y entender al otro.

El Ho’oponopono era concebido como un procedimiento espiritual para restablecer las malas interrelaciones interpersonales que conducían a enfermedades y patologías del sujeto, y por ende del conjunto. Se conseguía llegar al origen de los inconvenientes, y se creía que esto mejoraba además las interacciones personales y parientes con los dioses, quienes proveían de ciertos recursos fundamentales para el bienestar espiritual.

Ho’oponopono actualmente

Obviamente, el término de Ho’oponopono no se debería a la psicología empírica y las prácticas de mediación psicológica que lo tienen dentro no cuentan con el aval de la ciencia. Pese a ello, fue utilizado en diversos entornos a lo largo de las últimas décadas.

A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, en Hawái se implementó un programa carcelario en que los delincuentes debían trabajar con un anciano que lideraba reuniones Ho’oponopono con sus familias, como un procedimiento alternativo para depurar los conflictos inter e intrapersonales.

En la década de los 70 del pasado siglo, el Ho’oponopono clásico ha sido adaptado a las necesidades de la sociedad industrial. Se extendió la filosofía del perdón y la resolución de conflictos a problemáticas de tipo social, y además adquirió, por otro lado, un carácter psicoespiritual de purificación de lastre emocional.

Ho´oponopono: sin parámetros

Las variantes del siglo XXI sobre Ho’oponopono subrayan el valor de conseguir “el estado de cero, donde no hay parámetros ni ataduras, ni memoria, ni identidad”. Para llegar a tal estado, nombrado “Self-I-Dentity” (auto-yo-identidad), uno debería repetirse frecuentemente el mantra siguiente:

Por favor, discúlpame. Lo siento mucho. Te amo.

La filosofía subyacente al Hoponopono de nuestros propios días aboga por la asunción de la responsabilidad plena sobre nuestras propias actividades y la de los otros. Los conflictos, entonces, emergen a partir de uno mismo y jamás por la fuerza de una realidad externa. Si se desea cambiar la verdad personal, es necesario cambiarse a uno mismo. Pese a que este postulado se asemeja al solipsismo, lo cierto es que Hoponopono no rehúsa la verdad de la conciencia de las otras personas.

En lugar de aquello, Hoponopono concibe el cómputo de las conciencias que habitan el planeta como partes entrelazadas.

Ho’oponopono: oraciones para solucionar problemas

“Lo siento, perdóname, gracias, te amo”.  Apuntan a borrar la memoria que nos llevó a esta situación.

“Divinidad, limpia en mí todo lo que está contribuyendo a que aparezca este problema”.

“Los amo queridos recuerdos. Agradezco la oportunidad de soltarlos a ustedes y a mí”. Cuando estamos agobiados por la repetición de recuerdos.

“Te amo, y si desperté en ti sentimientos hostiles lo siento y te pido perdón. Gracias!

“Llovizna, llovizna, llovizna”. Para trabajar situaciones relacionadas con la carencia de dinero.

“Hojas de otoño”. Para borrar pensamientos de apego a cosas, personas o situaciones.

“Flores de primavera”. Para momentos cuando los ingresos no alcanzan o no surgen las oportunidades laborales suficientes.

Finalmente, si uno limpia su propia conciencia de los errores realizados, va a estar limpiando la conciencia de todos. Sin lugar a dudas, una filosofía que puede ayudarnos a comprendernos mejor y a estar más conectados con los individuos que nos rodean.