Parpadea

El parpadeo hidrata el ojo y lo limpia. Para una visión nítida es necesario parpadear a menudo y de manera suave, sin apretar los párpados demasiado fuerte, pero permitiendo que se cierren del todo, ya que a veces parpadeamos de forma incompleta.

Tenemos tendencia a parpadear mucho menos de lo que los ojos necesitan, especialmente cuando estamos delante de alguna pantalla. La concentración de nuestra atención en la pantalla disminuye la frecuencia del parpadeo y, a la larga, produce ojo seco, fatiga visual y ocular, entre otros muchos síntomas.

Es importante recuperar este parpadeo fluido, y para ello necesitamos hacerlo de manera consciente. El intervalo ideal sería cada 3 o 4 segundos. Así que el reto está en buscar varios momentos del día para parpadear conscientemente y con el tiempo poder automatizar este hábito.

Para hacerlo más fácil hay algunos trucos:

  • Uno de ellos sería poner post-its con la palabra Parpadea o el dibujo de un ojo por los lugares donde pasan nuestros ojos a menudo para acordarse: en la puerta de la nevera, en el espejo del baño, en la puerta del armario, en la pantalla del ordenador, al lado del televisor, en el móvil, …
  • Otra manera de no olvidarse es hacerlo junto a un hábito que hagamos cada día y tengamos bien automatizado, como puede ser lavarse los dientes, peinarse, vestirse, … siempre con el mismo y que sea de corta duración.
  • Antes de ponernos delante del ordenador, a mirar la televisión o con el móvil un rato, hacemos una respiración profunda y unos cuantos parpadeos frecuentes y suaves para seguir con esta frecuencia delante de la pantalla.

Seguramente necesitaremos recordatorios para no olvidarnos.

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